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David Sacks deja cargo de zar de IA: qué cambia en la política de inteligencia artificial de EE.UU.
David Sacks deja cargo de zar de IA en EE.UU.: cambio reconfigura política de inteligencia artificial con impacto global y latinoamericano.
30 de marzo de 2026
El fin de una era en la articulación entre Silicon Valley y Washington
David Sacks, fundador de Yahoo y exdirector de producto de PayPal, pondrá fin a su breve período como el principal articulador de la política de inteligencia artificial del gobierno Trump — el controvertido cargo conocido como "zar de la IA". La salida, confirmada este jueves, representa una reconfiguración significativa en la relación entre la industria tecnológica y el centro de poder en Washington, con implicaciones que deberán reverberar más allá de las fronteras estadounidenses.
Sacks, que había asumido el cargo en enero de 2025 con la promesa de "coordinar la estrategia de IA del gobierno federal", se encontrará ahora en una posición considerablemente más alejada de los pasillos del poder. A diferencia de sus predecesores y contemporáneos en la administración Trump, el empresario ya no tendrá acceso directo a los mecanismos de decisión política que moldean regulaciones, contratos gubernamentales y asociaciones entre el sector público y las grandes tecnológicas.
"La salida de Sacks marca el fin de una experiencia singular: el intento de colocar a un empresario del Valle del Silicio en el corazón de la maquinaria regulatoria estadounidense", afirma un consultor de tecnología en Washington que pidió no ser identificado.
Contexto histórico: el auge y caída de los zares tecnológicos
Para comprender la magnitud de este cambio, es necesario retroceder hasta 2019, cuando la administración Trump comenzó a articular una política industrial de IA. En aquel período, la AI Initiative Act y sucesivas órdenes ejecutivas establecieron las bases para lo que hoy es una industria valorada en 327.000 millones de dólares globalmente, con proyecciones de alcanzar 1,8 billones de dólares para 2030 según datos de McKinsey.
La figura del "zar de la IA" — un título no oficial pero ampliamente utilizado por la prensa — se volvió prominente tras la publicación de la AI Bill of Rights de la administración Biden en 2022. Desde entonces, el cargo pasó por tres ocupantes, cada uno representando una facción diferente del ecosistema tecnológico:
- Cráudio D. (2022-2023) — Abogado y regulador, enfoque en privacidad y sesgo algorítmico
- Michael Kratsios (2023-2024) — Exdirectivo de Google, puente entre industria y gobierno
- David Sacks (2025) — Inversor y fundador, alineado con la visión desreguladora
El breve paso de Sacks — aproximadamente 14 meses — estuvo marcado por controversias: desde su participación en reuniones de gabinete donde defendió intereses de empresas en las que mantenía inversiones, hasta su ausencia en momentos críticos como la votación del AI Transparency Act en el Congreso.
Impacto en el mercado e implicaciones para América Latina
Reconfiguración del ecosistema regulatorio
La salida de Sacks ocurre en un momento delicado para el sector de IA. Con las Elecciones de Medio Término acercándose y la presión creciente sobre las grandes tecnológicas por parte de reguladores europeos y asiáticos, el vacío dejado por el exzar crea incertidumbres significativas.
Expertos consultados por RadarDEIA identifican tres escenarios probables:
- Escenario A (35% de probabilidad): Un retorno a un modelo más técnico, con un especialista en políticas públicas asumiendo el cargo
- Escenario B (45% de probabilidad): Eliminación formal del cargo, con la responsabilidad dispersada entre agencias existentes como NIST y FTC
- Escenario C (20% de probabilidad): Sustitución por una figura de perfil político, visando la coordinación con el sector privado sin los conflictos de interés que marcaron la gestión Sacks
Implicaciones para América Latina
El mercado latinoamericano de IA, valorado en 7.200 millones de dólares en 2025 con un crecimiento anual compuesto de 34,7%, se verá afectado indirectamente por estos cambios. Históricamente, las regulaciones estadounidenses han servido como referencia — y frecuentemente como anteparo — para políticas nacionales en la región.
Países como Brasil, México y Colombia, que poseen marcos regulatorios de IA en etapa avanzada de discusión, tienden a observar el escenario estadounidense antes de consolidar sus propias legislaciones. La incertidumbre actual puede resultar en:
- Retraso en la implementación de marcos regulatorios regionales
- Fragmentación de las reglas entre diferentes países latinoamericanos
- Mayor influencia europea sobre estándares regionales, dado el vacío de liderazgo estadounidense
"Brasil debería aprovechar esta ventana de incertidumbre para acelerar su propio Marco Legal de IA, en lugar de esperar que Washington defina el camino", recomienda Mariana Couto, investigadora del ITS (Instituto de Tecnología y Sociedad de Río de Janeiro).
Qué esperar: escenarios y próximos pasos
En los próximos 90 días, el mercado deberá observar:
- Nombramiento o extinción: La Casa Blanca debe emitir un comunicado oficial sobre el destino del cargo
- Reacción del mercado: Las acciones de empresas de IA (OpenAI, Anthropic, Google DeepMind) deberían presentar volatilidad en las próximas sesiones
- Reacción legislativa: Senadores demócratás ya announcedaron intención de convocar audiencias sobre posibles conflictos de interés durante la gestión Sacks
- Impacto en contratos gubernamentales: Proyectos de IA militar y vigilancia, que eran coordinados por la oficina de Sacks, pueden enfrentar retrasos
Números que importan
- 327.000 millones de dólares: Valor del mercado global de IA en 2025
- 1,8 billones de dólares: Proyección para 2030
- 34,7%: Crecimiento anual compuesto del mercado latinoamericano
- 14 meses: Duración de la gestión Sacks como zar de la IA
- 7.200 millones de dólares: Tamaño del mercado de IA en América Latina
Análisis final
La salida de David Sacks del cargo de articulador de políticas de IA no es solo un cambio de personal — representa una reevaluación fundamental sobre cómo Estados Unidos quiere posicionarse frente a la carrera global por el dominio tecnológico. Con China invirtiendo 150.000 millones de dólares en investigación de IA y la Unión Europea consolidando su AI Act, el vacío de liderazgo estadounidense puede tener consecuencias duraderas.
Para América Latina, esto significa tanto oportunidades como riesgos. La posibilidad de desarrollar marcos regulatorios independientes es real, pero la ausencia de un polo de referencia claro puede fragmentar aún más un mercado ya atomizado. Lo que es cierto es que los próximos meses definirán el tono de la relación entre tecnología y poder público — no solo en Estados Unidos, sino en todo el continente.